diciembre 18, 2010

Dear friend:

31/12/2010:


Querida amiga, te echo de menos. No sabes el tiempo que llevo intentando recordar tu voz e imitar el sonido de ésta al pronunciar mi nombre. He pasado junto a ti momentos que han marcado mi vida y que, por mucho que quiera, nadie va a poder borrar. Hace tanto tiempo que no sé de ti, que estás tan lejos... Ya no recuerdo como era tu sonrisa cuando veías algún mensaje mío, ni como eran tus abrazos. Quiero poder soñar contigo y que nos comuniquemos de alguna forma, pero no puedo, aunque ponga todas mis ganas y mis fuerzas. No sé qué pasó para que de repente pareciéramos dos extrañas, dos personas que no se han visto jamás y que nunca se han dirigido la palabra. Me sentía tan mal y tú no estabas para ayudarme, para darme tu apoyo, tu calor, tu amistad... Estuvimos distantes durante un largo tiempo y después todo terminó, y ahora ya no queda ni una ceniza de aquel fuego tan intenso. Quiero que sepas que si he hecho algo mal me perdones, pues sentía que te estaba perdiendo y era mi egoísmo el que hacía que lo estuvieras. No sé cómo hacer para cambiar y poder ser la persona que todos, no sé si tú estás incluida en ese termino, quieren. 
En todo este tiempo no he encontrado la forma de pedirte perdón,  no sé cómo hacer para que se olvide todo el pasado, pero entiéndeme, creía que me engañabas, que ya no confiabas en mi y no me contabas todo como hacías antes. Creía que por aquel motivo tan especial para ti, al parecer, te estaba perdiendo. Y así fue, tenía razón. Preferiste escoger el "motivo" que a mí, y no lo entiendo, discúlpame. 
Ya solo me queda decir que fuiste una gran parte de mi vida y alguien muy especial para esta pequeña humana indefensa. Y ahora sin ti mi vida es totalmente diferente. Por eso tengo que pedirte perdón por enfadarme por que estuvieras ocupada en tu "motivo" y solo me dirigieras un minuto la palabra. No entiendo cómo pudimos ser tan tercas.
Lo siento, ya no hay remedio, pero espero que si has escogido tu "motivo" y me has rechazado a mi sea de gran provecho eso que has querido hacer. Pero he decirte, amiga, que sí estoy y estuve mal, y que tú no supiste darte cuenta. Ahora, cuando te toque a ti yo no voy a querer darme cuenta, porque antes sí que lo hacía y al parecer dejé de importarte.
No sé con exactitud expresar ese sentimiento que una vez tuve cuando pasó todo esto, ni siquiera yo sabía porque me pasaba.
Ahora todo está acabado.


Gracias por esos momentos y, para siempre, adiós amiga.
Atentamente: aquella que no sabía que hacía y que tú no supiste ver.




- Marisol -
© Nazaret&Marisol / Only hope blog.

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